top of page

Liderazgo Estoico: Marco Aurelio en la oficina

El mundo corporativo de hoy es un circo romano con laptops. La presión es constante, las expectativas son ridículas y siempre hay un jefe esperando que hagas magia con el tiempo y el presupuesto. La diferencia entre ser devorado por los leones y salir victorioso de esta arena posmoderna está en la mentalidad.



Si Marco Aurelio dirigiera un equipo hoy, el caos seguiría existiendo, pero nadie perdería la cabeza. No habría correos histéricos de madrugada ni reuniones donde un líder se desmorona porque algo salió mal. No habría desesperación, habría estrategia. No habría quejas, habría acciones. Gobernó un imperio en tiempos de guerra, traiciones y pestes sin dejarse consumir por el pánico. Entendió que la incertidumbre es parte del juego y que la única ventaja real es el control sobre uno mismo.


Aquí hay tres lecciones de liderazgo estoico que harán que tu equipo te siga por convicción y no por inercia... o peor, por miedo.


Si algo te estresa, el problema no es el evento, sino tu interpretación de él.

Un cliente acaba de cancelar un contrato millonario. No es un desastre. Es información. Si te alteras, entras en modo pánico y tomas decisiones estúpidas. Si te controlas, analizas qué pasó, ajustas la estrategia y sigues adelante.


Marco Aurelio lo escribió de forma sencilla, “Si te perturba algo externo, no es eso lo que te afecta, sino tu juicio sobre ello”. La psicología moderna dice lo mismo. La terapia cognitivo-conductual explica que no son los eventos los que nos alteran, sino lo que nos decimos sobre ellos.


Si piensas que un error te arruina la carrera, te hundes en ansiedad. Si lo ves como parte del proceso, aprendes y mejoras. Un líder que se descontrola contamina a todo su equipo. Uno que mantiene la calma en el caos genera confianza.


La adversidad no es el enemigo, es el entrenamiento.

La mayoría de los líderes quieren comodidad, estabilidad y control absoluto. Se frustran cuando las cosas no salen como esperan. Marco Aurelio no solo aceptaba los problemas, los veía como combustible. Decía que lo que obstaculiza el camino se convierte en el camino.


Hoy le llamamos resiliencia, pero el concepto es el mismo. La neurociencia lo respalda. El cerebro no aprende en la comodidad. Crece cuando enfrenta desafíos. Si cada problema te hace perder la cabeza, no has entendido que los problemas no desaparecen, solo cambian de forma.


Un líder que se endurece ante la adversidad arrastra a su equipo a volverse más fuerte. Uno que se queja todo el tiempo lo arrastra a la mediocridad.


Nada es tan importante como crees.

La mayoría de las cosas que te preocupan hoy serán irrelevantes en cinco años. O en cinco meses. O en cinco días. Marco Aurelio tenía un truco para lidiar con el ego y el miedo al fracaso, era recordarse a sí mismo que todos vamos a morir.


No de manera deprimente, sino como un recordatorio de que las crisis, los errores y las humillaciones que parecen el fin del mundo en realidad son insignificantes en el gran esquema de las cosas.


La psicología le da la razón. Los estudios sobre perspectiva temporal muestran que las personas que logran ver sus problemas desde una distancia mental toman mejores decisiones. No pierden energía en lo que no vale la pena. Un líder que tiene perspectiva no reacciona con desesperación, actúa con visión.


 

Si quieres aplicar el liderazgo estoico en la oficina, deja de quejarte por lo que no puedes controlar, usa los problemas como entrenamiento y recuerda que todo es más pequeño de lo que parece. Marco Aurelio gobernó un imperio con esta mentalidad. Seguro que tú puedes sobrevivir a tu próximo comité.

 
 
 

Comments


Artboard 6 copyCE.png

Escríbenos:
contacto@luisalfredorojas.com.co

Llámanos o chatéanos:

(+57) 300 611 3530

Cra.89 # 18-61 Of.25
Cali, Colombia

Website by

Brandelier_edited_edited.png

¡Hola!

bottom of page